El gobierno tropieza con el apagón
Tijuana es solo el principio
El
equipo de transición de Enrique Peña Nieto en materia de
telecomunicaciones seguramente estaba urgido de llegar al poder y por
esa burocrática ambición, no puso la debida atención a las varias bombas
de tiempo que les dejaba la corrupta administración calderonista.
Los peñistas encargados de recibir lo
relativo a las telecomunicaciones lo hicieron sin examinar con un rigor
profesional y un sentido de responsabilidad de servidores públicos lo
que les estaban entregando.
El ejercicio de la transición en el
gobierno federal que ocurrió después de que Peña Nieto ganó las
elecciones de julio del 2012, fue en sus términos más generales, pasivo y
acrítico.
El mencionado resultado de los comicios
fue considerado por la sociedad como una irrebatible expresión del
sentimiento popular que los convirtió en un plebiscito que condenó el
gobierno de Calderón.
Eso no movió para nada a los peñistas
del equipo de transición para prevenirse de lo que vendría para el
inminente régimen encabezado por Enrique Nieto considerando el desastre
calderonista que recibían.
Lo ocurrido en Tijuana es solo el principio.
Inseguridad, corrupción, tráfico de
influencias eran los señalamientos que la opinión pública hacía al
perdidoso gobierno que se retiraba.
Y la transición, que muchos llamaron
equivocada y eufemísticamente de terciopelo, se convirtió en muchos de
sus capítulos, hoy se reciente en el caso del apagón analógico que causó
un grave problema social en la zona de Tijuana, en una acción de
continuismo que generó un rechazo popular inmediato.
Muchos análisis de respetadas figuras de
los más diversos medios de comunicación señalaron con oportunidad que
el triunfo de Peña Nieto no estaba representando un cambio en los
criterios básicos del gobierno que había fallado y el que llegaba.
No se estaba dando la alternancia del
PAN fallido como gobierno, al PRI que recuraba el poder con un gran bono
democrático a su favor que se logró gracias a la oferta y compromiso
que hizo Peña Nieto en el transcurso de su campaña.
En lugar de la alternancia del PAN al
PRI, la transición pasada proyecto la impronta que lo que ocurría era la
continuidad ITAM-ITAM.
La decisión de operar el programado
apagón analógico (programado desde los tiempos de las telecomunicaciones
calderonistas) sin considerar los tiempos electorales que se viven en
el país, sin darse cabal cuenta de que resultaría lesivo para las pocos
posibilidades de entrenamiento del segmento más pobre de la zona de
Tijuana, refleja la insensibilidad burocrática de la tecnocracia
dominante que desde el escritorio y basada en diseños elaborados sin
considerar la realidad en la que aterrizarán, convierten en decisiones
públicas sus ideas de gobierno ya probadamente lesivas para las
mayorías.
El apagón analógico es parte de una política pública modernizadora en el sector de las telecomunicaciones, sin duda.
Pero su aplicación sin considerar que se
está gobernando a personas, a ciudadanos en su connotación democrática,
y no a cosas (Peña dixit) inevitablemente las convertirá en acciones
controvertidas y carentes de respaldo popular.
El desfile de corrupción en el sector
comunicaciones del gobierno de Felipe Calderón está encarnado por los
más conspicuos representantes de la lenidad pública como son Luis Téllez
y Juan Molinar Horcasitas como los primeros titulares de la SCT en el
pasado inmediato.
Qué esperaban los peñistas de la
transición de los corsarios calderonistas de las telecomunicaciones sino
el desastre que hoy se vive en el caso del apagón de la insensibilidad?
Resulta grotesco ver a Monny de Swan
diciendo que la operación fue un éxito cuando las protestas sociales, y
hasta electorales, estaban en su punto más alto.
Y otra vez el presidente Peña tiene que
corregir sobre la marcha y manda a Gerardo Ruíz Esparza a realizar una
apertura de ventanilla única para atender el problema.
Algo tiene que hacer un político de
enfoque y compromiso social como Peña Nieto para evitar que sigan
produciéndose más Xalostoc o Tijuanas.
EN TIEMPO REAL.
1.- Rafael Cardona, un periodista con
profunda visión de lo que los medios representan para la sociedad,
coordina un programa desde el Canal del Congreso, para informar y
explicar el trabajo legislativo desde un enfoque de comunicación que
bien pudiéramos llamar sin adjetivos. Lo acompañan Miguel Reyes Razo,
cronista parlamentario mexicano non, y Manuel Feregrino, periodista
joven profesional y siempre objetivo.
2.- Rosario Robles y Miguel Ángel
Mancera ya fastidiaron (partidizaron) la cruzada contra el hambre en el
Distrito Federal. Declaraciones de una y otra parte convirtieron en un
pleito de comadres el intercambio de puntos de vista sobre el blindaje
electoral de la cruzada. Nuevo episodio en la que sale mal la dirigente
del sector ex perredista del PRI, Rosario Robles. Miguel Ángel Mancera
ganará le debate nadando de a muertito mientras que a Chayo le está al
borde de un ataque de nervios
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